A Jesús le encantaba contar historias. Un día contó esta: un hombre caminaba por un largo camino polvoriento cuando unos ladrones lo hirieron y lo dejaron allí.
Pasó un sacerdote. Vio al hombre… y cruzó al otro lado. Pasó otro hombre. Miró… y se apresuró a irse.
Entonces llegó un viajero de Samaria. La gente decía que era diferente, un extranjero. Pero él se detuvo.
Se arrodilló, curó las heridas del hombre, lo llevó en su propio burro y lo condujo a un lugar seguro. Incluso pagó para que alguien cuidara de él.
«¿Quién fue un verdadero prójimo?», preguntó Jesús. «El que fue bondadoso», respondieron. Jesús sonrió y dijo: «Ve y haz tú lo mismo».